Valladolid en un día

Valladolid en un día

POR LA MAÑANA

 

 

Nuestra visita comienza en la Plaza de San Pablo, uno de los rincones imprescindibles de Valladolid, ya que se trata de un gran punto neurálgico, pues en él convergen magníficos enclaves de gran importancia histórico-artística, como el Palacio Pimentel, lugar en el que nació Felipe II, y cuya estatua en bronce preside uno de los costados de la plaza; el Palacio Real, residencia oficial de los reyes en el siglo XVII, al ser asentada la corte en la ciudad; la Iglesia de San Pablo con su imponente fachada de estilo gótico-isabelino, atribuida a Simón de Colonia pues sigue modelos hispano-flamencos. E indiscutiblemente, el Colegio de San Gregorio, principal sede del Museo Nacional de Escultura, único por albergar la mayor colección de escultura policromada castellana. Al igual que única también su fachada, obra de taller de Gil de Siloé y el conjunto que compone el resto del museo, como son el Palacio Villena y la Casa del Sol.

 

Plaza San Pablo

 

Al dejar San Pablo atrás, merece la pena acercarse a uno de los lugares más recónditos y con encanto de la ciudad, la Plaza del Viejo Coso, la primera plaza de toros de Valladolid. Saliendo de la plaza, seguimos hacia la calle de San Ignacio, conocida como ‘la calle de los Palacios’ en la que se encuentran varios palacios de tradición italiana y la iglesia de San Miguel y San Julián, de gran importancia, pues en ella se encuentran varías obras de Gregorio Fernández como un cristo yacente, el sepulcro de los Condes de Fuensaldaña, o el Retablo Mayor, en el que figuran varías de sus esculturas. También es muy interesante el relicario situado en la sacristía del templo, ya que posee un rico patrimonio.

El siguiente lugar en nuestra visita es la iglesia gótica de San Benito, un templo de grandes dimensiones y uno de los más antiguos de Valladolid. En él se encontraban el Retablo de San Benito el Real y la sillería del coro, las cuales hoy día podemos contemplar en el Museo Nacional de Escultura. Junto a la iglesia, observamos el renovado Mercado del Val, el mercado más antiguo de la ciudad, datado del siglo XIX.

 

Iglesia de San Benito

 

Llegada la hora de comer esta es una muy buena zona para imbuirse de los sabores de la tierra. Entre las calles de San Benito, Poniente y la Plaza Mayor, podemos encontrar gran variedad de restaurantes y bares donde disfrutar de exquisitas tapas y mejores vinos. Nuestras recomendaciones para tapear son El Jero, El Corcho, Villa Paramesa, La Mejillonera, La Sepia y Los Zagales, muchos de ellos ganadores del Pincho de Oro de Valladolid. Si por el contrario, te decantas por comer sentado, tres buenas opciones son La parrilla de San Lorenzo, donde podrás degustar un maravilloso lechazo; Restaurante Zamora o La Taberna del Herrero donde encontrarás típica comida castellana.

 

Plato de lechazo

 

Si después de comer o a media tarde, te quedas con ganas de dulce, visita la heladería Iborra, situada en un lateral de la Plaza Mayor, que ofrece turrones y helados artesanos desde 1900, o Cubero y su museo del dulce.

 

POR LA TARDE

 

La jornada continúa en El Campo Grande, un gran parque romántico que despunta en pleno centro, y que es ideal para pasear y perderse entre sus frondosos árboles, esculturas y fuentes, o simplemente para toparse con los animales que allí habitan como ardillas, pavos reales o diferentes especies de aves. Posteriormente, abandonando ya el pulmón de Valladolid, nos encontramos en Plaza Zorrilla, un espacio integrado por el edificio de la Academia de Caballería, su monumental fuente y la escultura conmemorativa del poeta y dramaturgo José Zorrilla, que en conjunto constituye una de las estampas más emblemáticas de la ciudad.

 

Plaza Zorrilla

 

Continuando hacia la Calle Santiago, principal vía comercial de la ciudad, descubrimos la impresionante Plaza Mayor, una de las más grandes de España, y gran punto de encuentro para los vallisoletanos que se acercan a la estatua del Conde Ansúrez y a su Casa Consistorial. Los soportales de la Plaza Mayor nos servirán para prolongar nuestro recorrido en dirección a Plaza de Fuente Dorada, presidida por una fuente que homenajea los diferentes gremios que antiguamente coexistían en el área; y proseguir hacia el mítico bar llamado El Penicilino, un emplazamiento idóneo para probar su especialidad “Penicilino y Zapatilla” o lo que es lo mismo, un vino dulce y un mantecado propio de la localidad de Portillo.

 

Mantecado conocido como zapatilla

 

Una vez aquí, a escasos metros, nos topamos con la inacabada Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Juan de Herrera, la cual podría haberse instaurado como la catedral más grande de Europa de no haber sido por la falta de recursos durante su construcción. Su interior cobija el Museo Diocesano y Catedralicio, numerosas capillas y un retablo manierista de Juan de Juni, que en su momento pertenecía a la Iglesia de Nuestra Señora de Santa María, ubicada a corta distancia.

 

Catedral de Nuestra Señora de la Asunción
Santa María La Antigua

 

Este paseo arquitectónico se extiende hasta la Plaza de la Universidad, cuya fachada barroca te cautivará, al igual que el Palacio renacentista de Santa Cruz, una de las primeras muestras de este estilo en España, y poseedor de una colección de arte africano muy singular además de una extraordinaria biblioteca histórica. Volviendo sobre nuestros pasos en dirección hacia la calle Angustias, muy cerca de La Antigua, encontramos dos magníficos edificios, el Teatro Calderón y la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, donde se dispone muy bellamente la talla de la Virgen de Las Angustias de Juan de Juni, conocida también como la Señora de Valladolid o “la zapatona”, y que encarna uno de los símbolos más característicos de la Semana Santa vallisoletana.

 

 

 

POR LA NOCHE

Al caer la noche, la ciudad se inunda de Ríos de Luz gracias a la iluminación de los principales monumentos de Valladolid, lo cual compone una atmósfera muy propicia para dar paso a la cena. Los mejores pinchos morunos de Pucela se sirven en el Sahara, y no puedes irte de la ciudad sin probar los famosos “jabuguito” y “miguelito” del bar Jamonería Sarmiento. Otros que destacamos aquí son La Solana, Fierabrás, Venta del Fraile entre el entorno de La Antigua y San Martín. Sí después de cenar, buscas un buen sitio para tomar un cocktail o una copa, muy cerca de la Catedral, darás con el Pasaje Gutiérrez, una galería comercial de estilo parisino del siglo XIX, en la que convergen numerosos bares de ambiente tranquilo y bohemio.

 

 

Pasaje Gutiérrez

 

La guinda de este itinerario turístico, la pone el vino. Si te apasiona el mundo de la enología, pásate por la vinoteca Señorita Malauva y diviértete con las mejores catas-maridaje acercándote a nuestras Denominaciones de Origen, ya que la provincia de Valladolid cuenta con 5 D.O: Rueda, Ribera del Duero, Cigales, Tierras de León y Toro.